miércoles, 27 de junio de 2012

COMUNICADO DE LA SECRETARIA DE DERECHOS HUMANOS E IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

La Subsecretaria  de Derechos Humanos e Igualdad de Oportunidades de la Municipalidad de General San Martin hace pública su decisión de sumarse a los homenajes del día de ayer, por los asesinatos de los militantes populares Maximiliano Kosteki y Darío Santillán así como a la conmemoración del “Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de Tortura” declarado por  Naciones Unidas.
El día 26 de junio tiene una gran importancia para nuestra área de gestión en particular, ya que en la misma se ven reflejados dos hechos históricos muy significativos con respecto a los Derechos Humanos.
En 1987 las Naciones miembros de Naciones Unidas hacen efectiva la aplicación de la  “Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes”. Desde ese momento,  la tortura se considera un crimen en el derecho internacional. En todos los instrumentos internacionales la tortura está absolutamente prohibida y no puede justificarse en ninguna circunstancia. Esta prohibición forma parte del derecho internacional consuetudinario, lo que significa que es vinculante para todos los miembros de la comunidad internacional, aún si un Estado no ha ratificado los tratados internacionales en los que ella se prohíba explícitamente. La práctica sistemática y generalizada de la tortura constituye un crimen contra la humanidad. Este aporte fue unos de los pilares fundamentales para reactivar los juicios de “Memoria verdad y justicia” que la Argentina lleva a cabo desde el año 2003, en aras de hacer justicia por los crímenes cometidos por la última dictadura cívico-militar, llevada a cabo por la Fuerzas Armadas en la década del 70.
Al mismo tiempo, el 26 de junio representa una jornada de reflexión respecto de los nefastos asesinatos de dos luchadores populares ocurridos en  2002 en la estación de Avellaneda. Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron dos militantes del campo popular que resistieron, como tantos otros, a las políticas neoliberales que agudizaban las desigualdades en nuestra sociedad. Fueron dos jóvenes comprometidos con los sectores más vulnerables, que en ese momento era la mayoría   del pueblo argentino. Durante una protesta en el puente Pueyrredon fueron reprimidos por la Policía Bonaerense y asesinados por la espalda por el entonces comisario Alfredo Fanchiotti y el cabo Alejandro Acosta.
A diez años de sus asesinatos, repudiamos todo tipo de violencia institucional y asumimos el compromiso de mantener viva su memoria, trabajando día a día para erradicar estas prácticas reaccionarias que ponen en peligro la vida de nuestros ciudadanos.
Pedimos a la justicia que dicte una condena firme y ejemplar  a los responsables materiales. Y que se investigue a los responsables  políticos de esa trágica jornada.  Teniendo en cuenta que nuestro distrito cuenta con un caso emblemático de violencia institucional como lo fue la Masacre de José L. Suarez el día tres de febrero de 2011, decimos: “NO A LA VIOLENCIA INTITUCIONAL”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario